
Al deseo prohibido. A una cara de princesa triste, llena de mentiras y tentaciones tácitas.
A esa altura de la noche, me cansaba despertar en unas piernas femeninas, pero ajenas. Subidas de tono, donde la carne es más degustáble que en una parrilla, con cerveza y amigos.
Volvía a sentirme como siempre. Sumido en un descomunal mal gusto. Obviado por la comunicación sin mensaje ni emisor.
Los días pasaban como los de Tucker. Ese que se transforma en un Donjuán siendo un “Don nadie”. Cómo explicarlo. Como aceptarlo. Como verse nuevamente en una cama desconocida después de un par de piscos sour.
Me recordé por un instante de tantas de ellas que dijeron “espérame, voy y vuelvo”. Me imaginé una historia en que era el ganador de las entrevistas y donde la profesora de turno me comía a pedazos, despacito, con música ad hoc.
Sin querer me idee un vox populis donde la historia era yo y mis fantasías.
3 comentarios:
hoy: escueta
buena historia
saludos totales
Tucker...
Qué personaje!!
No quiero que te sientas ofendido...
Pero sentí leer la página de un tipo que escribe en la revista vtr,(Manuel bauer) que tiene un blog tb... El es cómo un sex and the city, versión masculina... Y e pareció un poco eso ... Sigues un poquitín la línea, o la delgada línea... Por que el resto es tb un poco miserable... su "on the road" jack Keruack, o tb su Bukowski shileno´smmm....
Hola... te cambio las cervezas, por un ron-cola...
¿te tinca?
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