miércoles, septiembre 26, 2007

Una Piedra



Estábamos los dos sentados en su sillón de plumas de ganso. Nos habíamos conocido hace años pero ambos nos evitábamos. Sabíamos que más tarde que temprano iba ocurrir el milagro de mirarse sin decir nada.

Los dos teníamos el corazón hecho pedazos. Como aparece en aquellas tragedias griegas que tanto nos gustan leer y que sabemos que te matan al abrir el libro.

- Eres como un vulgar educado. Pareces un extraño que todo lo sabe. Quiero vivirme este momento despacito y sin tormentos. Y si quieres irte, sale de inmediato para que me duela menos, me dijo al instante.

La mire sinceramente. Argumenté que el pisco sour estaba demasiado agrio. No quise decir nada porque sabía que temprano debía marcharme. El trabajo en la universidad es intenso.

El foco mental se me alumbró y después de beber un poco más de ese pésimo pisco que dignamente había preparado, pregunté torpemente, como no sabiendo lo que decía.

- ¿Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Ellos habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza?

Y ella me contestó:

- No, en la mitología griega Sísifo, fue hijo de Eolo y Enarete y marido de Mérope y fundador y rey de Éfir; fue condenado en el infierno a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

- ¿Acaso el amor no parece a veces esa piedra?, pregunte de inmediato.

El silencio se apoderó de la habitación. Ismael Serrano dejó de cantar y nos pidió explicaciones por la conversación sin sentido.

- Claro, -atiné a decir- porque no es cierto que no está perdido aquello que nunca fue... y esto no es real. Ambos somos muertos.

Una lágrima brotó de su ojo derecho y la seguía una línea negra.

Comprendí que era hora de marcharme y que aún estaba infectado con el virus del miedo.

miércoles, septiembre 19, 2007

Pastillas de Respeto




Al parecer las llamas que dejó este rincón fueron sobrecogedoras. No me acuerdo de haber sobrecogido a nadie.

Un machista me dijo que las mujeres son como los buses del Transantiago; te bajas de una para subirte a otra que tampoco te sirve.

Yo prefiero caminar, es más sano, no contamino y conozco la ciudad.

Quiero una Coca Cola bien helada para pasar el mal momento.

Supongo que los anónimos tienen un nombre.

Nadie entendió mis actitudes.

En ocasiones me marcho para no decir la última palabra, esa que hace daño.

Nadie reclama nada, porque nunca tuvieron nada.

lunes, septiembre 03, 2007

Una Idiotez


Desperté asustado.

Tenía sed.

Era periodista de espectáculos y estaba en un backstage.

Sin darme cuenta me encontraba frente a Lily Allen, esa chica londinense de 21 años que bebe cerveza y fuma mientras canta.

Hablaba perfectamente ingles y la entrevista fluía de lo lindo.

Nos reímos a moco tendido y me coqueteó como raras veces me ocurre.

Dormimos juntitos y las palabras sobraban.

sábado, agosto 18, 2007

Desde la ánfora


Mi madre llora. Mi padre es cruel. Mis amigos vuelven a generar esa rara sensación de felicidad. Hubo mucho alcohol.

La mente desaparece y le da paso al cansancio; a la fatiga. No puedo bañarme, el gas se acabó. Tamara me dice que actualice el blog. Creo que nadie lo visita.

Solamente el grunge invade mi cabeza. Camilo no me deja pensar. Kurt Cobain se ríe desde su ánfora. Nuestras gastritis son nefastas. Nos carcomen la vida, lentamente y sin apuros. Lo distinto es que no conozco la heroína.

Tengo miedos. Sueño que soy expulsado de todas partes y que nunca viviré en ninguna parte. Eso es redundante. No quiero llegar y encontrar muerto a mi padre. Le temo a la delincuencia y estoy feliz por tu nuevo trabajo.

Salgo nervioso a la calle. Las chaquetas de cotelé me dan un estilo diferente, quizás muy periodístico, quizás muy chistocistico. Extraño a mucha gente. Nunca llamo para saber de ellos. Me niego a mirar para atrás, no sirve para nada.

Las partituras están inconclusas y muy lateras. Tanto, como este relato grunge...

lunes, julio 30, 2007

La Puerta


La puerta quedó entreabierta. Disimulando un desinterés. Algo oculto se apoderó de tus ojos y fueron el vivo reflejo de años mozos que no volvieron.

Las canas de colores florecían de tu cabeza como una cascada de golosinas. Millones de anécdotas se borraron de mi mente.

En un momento desapareciste de la habitación. Sigilosamente busqué la salida de ese departamento. L puerta estaba con llaves.

Me sentí ultrajado. Violentado. Aburrido. Un payaso. Estiércol. Muerte. Desvelo. Desilusión. Atontado. Un súper hombre. Un prostituto y mucho más...

De pronto apareciste. Vestías como para desvestirte. Sonreíste a lo lejos. Los encajes me provocaban. Quería estar a tú lado. Despierto y cantando que alguna vez lo pude hacer.

Mis labios no pudieron contigo. Me ganaste la batalla y la guerra. Mi cabeza explota, pues te he buscado donde nos conocimos.

Tú, cambiaste de bar y la puerta quedó entreabierta...

domingo, julio 01, 2007

Mis esperanzas


Me niego a los pies helados. Me niego a creerte cuando me mientes. Me niego a ensuciar la bufanda. Me niego a una inanidad. Me niego a perderte nuevamente. Me niego a observarte. Me niego a penetrarte con la mirada. Me niego a llorar sin pasión. Me niego a secar tus lágrimas. Me niego a esperar una goleada. Me niego a las novedades del tiempo.

Me niego al café cargado. Me niego a despilfarrarte de vista y a lo lejos. Me niego a los atardeceres solitarios. Me niego a la perdida del infante. Me niego a creer en una deuda millonaria. Me niego a tú falta de voluntad. Me niego a una titulación universitaria. Me niego a votar el cigarro. Me niego a regalar mi Mantecol.

Me niego a arrecir. Me niego al mentolatum en los ojos. Me niego a la música triste. Me niego a tú belleza exótica. Me niego a malas conversaciones. Me niego a los prólogos ingratos. Me niego al romanticismo sin sentido. Me niego a los ojos cansados.

Me niego a vagos comentarios. Me niego a la caída del pelo. Me niego a que mi madre esté serena. Me niego a un Valparaíso cochino. Me niego a la rebeldía contraida. Me niego a la droga que provocas. Me niego a una cama vacía. Me niego a desconocer tú olor.

Me niego a la muerte. Me niego a la sabrosa comida. Me niego a dejar de reír. Me niego a despertar. Me niego a tentarme. Me niego a contradecir. Me niego a presentar mis multitudes. Me niego a repetir falsas partidas. Me niego a un mal libreto. Me niego a pésimas actuaciones.

Me niego a quedarme solo. Me niego a la sangre que provocan malos besos. Me niego a escuchar dialectos confusos. Me niego a la cesantía periodística. Me niego a verbalizar tú nombre cuando duermo sereno.

Me niego a ser atractivo los viernes en la tarde. Me niego a comprobar errores. Me niego a la felicidad. Me niego al desosiego. Me niego a las mañanas. Me niego a levantarme temprano. Me niego a las fotografías. Me niego a superar.

Me niego al cahuín. Me niego a los pasos cadenciosos. Me niego a manejar mentiras. Me niego a una irresponsable paternidad. Me niego a agradecer cada gesto. Me niego a la caballerosidad falsa. Me niego a revisar el correo. Me niego a las cartas que no dicen nada.

Me niego a besar tú boca que se contradice.

miércoles, junio 20, 2007

Deja mis manos


Los carabineros me querían llevar. Nada malo ocurría. Tabaco por montones era el tráfico. Risas constantes la panacea. Miradas cómplices la lujuria.
Unos besos extraños la fuente de inspiración. Sabiduría mezclada con tonteras. Amor calcinado. Olores a tú persona y aquellas palabras lágrimas.

Los carabineros nos radiaron como a los delincuentes. No tuvimos escapatoria. Ellos me conocían. Sabían que era el culpable de todo. Mi insignia era la de un aria. Mis ojos delataban lo consumido.

Un fuerte olor a gas inundó el lugar. Tus ojos se me aparecían en esa plazoleta oscura y silenciosa. Las vecinas salieron a chismear. El sargento era canoso. Quizás también cariñoso. Hurguetearon dentro del móvil y encontraron la evidencia.

Tu nombre apareció millones de veces y en trillones de ecos. Solamente yo los escuché. La diversión fue grata. Alcoholizada al máximo. Caminando patichueco. Semienrropado. Cabizbajo y deschavetado.

Fue muy dura esa derrota, pues no nos detuvieron. El móvil con patente negra se quedó sin batería. Tuvimos que empujarlo y la metafísica hizo efecto. Ese policía canoso se despidió de nosotros contento pues el procedimiento no fue más que un tramite.

Un susto para mis bolsillos.

lunes, junio 11, 2007

Feliz Cumpleaños


Han sido momentos en que mi maldad floreció como la de un asesino. Quise despojarle el alma a cualquiera. Nunca he sido bueno para las despedidas porque sencillamente no creo en ellas.

Son muchos años de agradecimientos en que mis manos se retorcieron junto a las de ella. Me dio alimento en momentos en que la hambruna carcomía mis reservas. Trató de crear una forma a la que nunca asigné la soltura de mi cuerpo.

La ambicionada mocedad sólo me ha traído más y más problemas. Augurando períodos que no llegarán. Inmolando los sueños; desechando las lisonjas y los consejos que de veterano de batallas fueron la única posibilidad de educación. Las exactas fueron su mayor esfuerzo.

Esa muchacha se supo perdida en este instante. La vida se le iba como la arena de las manos. Se apagaba como el cerillo que prendió mi tabaco. Dejó de berrear. Ansiaba encontrarse con el ángel Andrés. Se acercaba un descanso sempiterno.

Sus pasos se transformaron en lentos e inseguros. Ojos cerrados, mirada perdida, huesos rotos y una casa desvalida. Las ventanas nunca gozaron de protección. Las reproducciones tendían de la pared, así como las representaciones pictóricas del artista.

El vital elemento brotaba del alcantarillado y desbordaba el jardín de pájaros. Nunca hubo mal olor. Nunca sentí mal humor y esas empanadas serán un buen recuerdo. ¿Quién hará ese arroz al almuerzo?

La señorita estilo años veinte soportó lo que trae una vida. Dejó de apaciguar a los desorbitados; sus hijos saben de eso y sus alforzas son laureles de estratagema.

Hoy todo es frágil como el volantín que jamás aprendí a ennoblecer. Las labias de lecho a cama se apagaron de santiamén en momento. Los actores venezolanos sollozan desconsolados. Por un instante hubo ímpetu en mis trascendencias y la saliva se evaporó de mis labios.

Demás está decir que se le se postrará por siempre; se le conmemorará perpetuamente.

Piadoso éxodo, abuela.

domingo, junio 03, 2007

Sábanas Negras


Sabía que más tarde que temprano la bomba reventaría e inevitablemente se expulsaría toda la maldad envuelta en un papel celofán. Esos disimulados ojos verdes ampliarían aún más mi estrenado libreto.

Sabía que más tarde que temprano me ganaría un verdadero garabato de desilusión; un arrebato de despecho o simplemente un adiós resignado por culpa de la escena que me tocaba disertar.

El maldito reloj se movía más lento que de costumbre y la tabla de carne con ajo aún la podía oler; mis manos ensangrentadas por esas malas caricias se transformaron en el trofeo de guerras de ese instante.

Mis fosas nasales respiraban un aire purificado. Olían a fresa con chocolate. El gusto del cigarrillo de menta era el regocijo de mis dedos y la silueta se traslucía por la ventana.

Las musas lloraban y se secaban sus lágrimas con toallitas desechables. Las ganas de un mañana mejor aparecían. Tenía sed. Quería tener hambre. Colo Colo se asomaba como campeón. Sonó mi teléfono. Número equivocado. Soñaba con un buen sexo. Nada era como antes.

Las sábanas negras esperaban que comenzáramos con la acción!!

El propio escenario de mi vida comenzaba a bajar su telón y la música de fondo se hacía insoportable. Marvin Grave no tenía la culpa de nada...

Los ángeles me miraban desde el cielo y se burlaban de ese instante. Sostenían antorchas apagadas. El plasma del fondo de la habitación trasmitía la última de las películas pornos de Eva Morales.

Un fellatio ensordecedor se apoderó de mi atención y mi actitud inquisidora cambió radicalmente. Dejé de sentirme el de siempre. Fui un ingenuo muchacho y un virginal hasta de pensamientos. Odié nuevamente al que nos presentó. Odié el momento en que dije: Tú camino es el mío...

Las sabanas negras quedaron intactas y la amistad nunca murió.

sábado, mayo 26, 2007

Desafectado


Los árboles del parque San Borja fueron testigos de la historia de ese hombre que se enamoraba de esa mujer, así como casi todas las historias.

El muchacho esperaba impaciente, prendiendo uno y otro cigarrillo. Todo cambió cuando a lo lejos, su rostro se desfiguró de felicidad; a lo lejos venía caminando cadenciosamente su bella, pequeña y sensata princesa.

El abrazo fue furioso, volando desde el propio aire que ellos giraban tal como se hace volar un juego de sufridos hijos. El beso selló todo.

El bolso estilo cartero voló por los aires para luego caer en el pasto reseco. La tierra se encontraba húmeda, así como los calzoncillos del muchacho. Así, como el colaless de la chica.

Ambas manos recorrían sus rostros como si no se conocieran. Sus almas se torcían como la culebra que los obligaba a seducirse en ese lugar, a esa hora, en ese mes y es día.

Todo cambio de repente, se tornó nublado y sugerente. La ambición de ambos ojos estalló para nunca más seguir viviendo ese momento. Comenzó a hacer un frío intenso que calaba los huesos.

Las lágrimas se derramaron al instante en que me paré de esa banca. Era hora de partir y escribir sobre lo que no tengo. Sobre lo insufrible que se torna cuando no se tiene lo que se envidia. Abrí esa barra de chocolate con coco y emprendí el rumbo a una buena cerveza.

Las despedidas tienen un protocolo que se cumple al pie de la letra. Es un contrato intrínseco que firma cada individuo.

Una vez escuché a alguien decir que el amor era eterno mientras dura. Y ese beso fue eterno en mis pupilas. Aún lo recuerdo. Aún lo saboreo. Y sin haberlo dado.

viernes, mayo 18, 2007

Latinoamérica y Cerveza Negra


Mis recuerdos se están apagando como se diluye la propia esperanza de encontrarme con lo que busco por años.

Últimamente me he visto envuelto en un sin fin de especulaciones –y que como dice un piojo, son puras ideas mías-, las que me han dejado vivo hasta el momento en que se apaga ese cigarro.

A veces me pregunto el por qué todo es tan distinto como alguna vez lo dije y prometí. Si me vieran riéndome de mis desgracias, otro gallo cantaría en esta barata existencia.

Ese mismo piojo plantea que el tirarme al suelo, no es una buena táctica para nada. Me dice que lo mejor del mundo es ser un “maldito pendejo” al que no le importe nada más que el reír de buena gana a cambio de nada. No sé si estar tan seguro de esa táctica pero a ella le funciona.

Es por eso que me encontraba en lo mismo de siempre –se ha hecho costumbre que baje con el último de los libros de Sabato y lo lea para seguir leyéndolo - cuando se me acerca el motivo de este nuevo vuelo.

Se llama josefina. Es argentina; hermosa y sutil. Se ha radicado en este país creyendo que le ayudará a escapar del propio. De sus temores y de un ex enamorado extremadamente aprensivo.

En su tono propio de alguien del sur de ese lugar, me dice: ¿Qué vas a tomar?

Mi reacción demoró cerca de tres milésimas de segundo antes de contestar: “una Kunstman Negra y un cenicero”.

Ella se dio cuenta de que otro ingenuo escolar de los amores había caído en sus maravillosos ojos verdes; su tes alba como la camisa del campeón del fútbol en Chile; sus largas y cuidadas uñas y su pelo completamente liso como lo es mi literatura.

Me pregunté dónde la había visto antes y quién puede recordarme tanto a otra persona. En ese momento no me esmeré en reconocer ese recuerdo o imagen fugaz que apareció y se me incrustó en mis pupilas para desaparecer al instante en que mi propia costumbre de recordar mujeres en cuerpos de otras me lo permitía.

La conversación no tardó en aparecer el mismo instante en que me comentó que vivió muchos años en El Tigre; que fue bailarina de los “Pibes Chorros”, que trabajó en Carrefur o que era hincha furiosa de la “Hiena” Barrios.

Mis estadías en ese local se transformaron en una maldita obsesión; incontrolable por mis ganas de ver pasar a ese pequeño espécimen trasandino.

Soñé que nos habíamos conocido en mis mejores momentos, cuando mi cabeza solamente tenía buenos y sabios consejos, palabras al viento y mucho glamour.

Transcurrido el tiempo ella se marchó del local dejando una estela que no la disimula ni el olor a tabaco quemado. No fue necesaria la despedida, pues nunca hubo una bienvenida.

Solamente puedo decir que ese bareto no es lo mismo, aunque Latinoamérica sigue viva gracias a Raquel; la limeña Raquel.

jueves, mayo 10, 2007

Beso Rojo


Los imanes cada vez eran más potentes en mi cabeza. No podía separar la realidad de la ficción. Me dijeron que nunca lo había podido hacer, pues mis fantasmas y fantasía se encontraban en la vereda de la esquina.
Se alojaban en mi hemisferio derecho y me punzaban cual polilla rompe el bolso de libélula. Sonreía de mala manera y pretendía viajar hacía un lugar que se encontraba despoblado.
El Periodismo era y fue mi mejor corrida. Mi vía de escape y mi salida momentánea.
Todo temblaba como en el mismo Fiordo de Aysén y mis palabras se las llevaba el viento. Mis sueños húmedos aparecían cual reto materno. Mis padre me ganaron nuevamente la partida con los Jocker que se burlaban de mi.
Quería encontrarme con casualidades suaves. Con la verdadera verdad de la que habla Fito o con mis fantasmas. Todo estaba donde mismo. La botella de agua se había acabado y mis pupilas sonrientes por los alucinógenos no se enfocaban.

Ese beso fue más potente que nada...

miércoles, mayo 02, 2007

Una Rosa


Me contaron que las prostitutas en Bruselas, tienen una rosa roja en la cabecera de sus camas. Ese gesto representa que ellas, al igual que los sacerdotes, pueden guardar secretos.

Esa idea me pareció lo más romántico que habían escuchado mis ojos en los últimos años. En tanto que mis orejas seguían sintiendo firmemente esa pasión desenfrenada por escuchar y ver historias que pudiesen transformarse en una nueva alma gemela.

También me dijeron que alguien habitualmente despertaba con muchas mujeres en sus sabanas de azulejos brillantes. La misma prostitución de esos actos son lo que actualmente lo tienen convertido en un ser portador de millones de recuerdos. Sus amigos hablan de eutanasias.

Y aquí me encuentro, esperando que aparezca una nueva prostituta que me haga deslumbrarme en cada mañana. En cada ocasión que se me despierten las neuronas muertas.

Cuando era niño, vivía en un rincón desconocido. Hoy aprendí que ese nicho era mi propia imaginación. Actualmente prefiero seguir caminando con la cabeza agacha. Para no engatusarme con ojos mentirosos.

Descuidaba aquellas flores que se vestían con hermoso colores. Y las damas de compañías se apoderaron de sus sonrisas.

Terminé la noche leyendo a Pablo Mackenna y su libro Cuarenta Noches. Allí aparece una frase que dice que las putas no dan besos, porque con esa misma boca, besan a sus hijos.

sábado, abril 07, 2007

Memorias y Eutanasias


Rememoraba diversas historias desde el último de mis encuentros. Fue hace dos semanas cuando caminando por el Parque Forestal, acompañado por mis cigarrillos, una botella de agua mineral sin gas, mi inseparable bolso y la eutanasia de mis propios amores apareció Ximena.

Ella fue una de mis musas de juventud. Y digo juventud porque de eso ya a pasado mucho tiempo. Caminaba de la mano de su pequeño hijo.

Nos saludamos cariñosamente. Besé su mejilla y jugué un rato con ese infante, no sin antes hacer lo que habitualmente hago con ellos... ensuciarlos con golosinas.

Quedamos de vernos para hablar un poco de nuestras vidas, contarnos que habíamos hecho el uno y el otro tras esa separación dolorosa y agobiante de aquel momento.

Ella era hermosa y lo sigue estando. Ella es pequeña y de pelo largo, liso y muy negro. Ahora está hecha toda una “mamá”; profesional de las pedagogías, con el pelo corto y echa una adulta.

Antes soñaba despierta, cantaba en voz alta, amaba sin tapujos y yo era el único problema en su vida. Antes nos creíamos dos infames adolescentes que tras un beso y una caricia podíamos cambiar nuestro destino. Un par de Romeos y Julietas que se pasaban por debajo de los pies a sus familias, amigos y estados mentales.

Antes pensábamos que lo racional era desinformación. Ahora hay muchos más.

Cuando toda esa historia murió, recordé cuantas farsas han pasado entre mis brazos. Cuantas damas se transformaron en lo contrario. Cuantos besos en alcobas clandestinas fueron los mejores besos dados.

Recordé cuando la droga era una nueva forma de jugar. El sexo no tenía amor de por medio y la fidelidad era una extraña palabra que sólo aparecía en el diccionario.

Perpetué esa población en los límites de las comunas de Peñalolen, Macul y La Florida. Se llama “Alberto Larraguibel”, bautizada en honor al capitán de Ejercito que saltó junto a su caballo “Huaso” una de las proezas máximas para la equitación chilena.

Creo ser un reo de esos recuerdos, porque no sé que hacer con todo aquello que está guardado en alguna parte de mi razón. No sé que soluciones fueron las encontradas tras el olvido inevitable de la adultez. Me preguntaba sobre la posibilidad de echar pie atrás y volver a ser ese malcriado y destemplado personaje que tras palabras diferentes, cosechaba caricias guardadas sin respeto alguno.

Todos hemos crecido lo suficiente y la vida mal oliente le hace asco a esos calendarios que ya dieron vuelta la hoja. Hago repasos de esos sueños inocentes de caricias inocentes y me doy pena por no volver a poseer casualmente esos muslos que gritaban inmovilidad por el nervio que poseían. Ha pasado mucho tiempo como para tener ganas de juntarme con Ximena.

Nunca llegué a nuestra cita. No era necesario porque mi vida está mejor así, llena de eutanasias.

lunes, marzo 26, 2007

Gracias a las historias

De niño me hablaron que Dios era grande y que rezando concedía favores...nunca pasó nada...

De un poco más niño me hablaron de un ser supremo que innovaba a su amigos para salvarnos...nunca pasó nada...

De mayor me dijeron que era muy corto el viaje y que debía señalar el norte y las estrellas polares...

Ahora...quiero cantarles de que nació un pequeño y diminuto hijo...
Gracias a todos...

lunes, marzo 19, 2007

De sueños que se tienen


Ayer me hablaban de un amor imperfecto y de un tipo brillante pero sin luz. De millones de palabras dichas en silencio. De gestos, gustos y caricias, olvidadas.

De sueños que se tienen cuando él aparece por el largo corredor de esa re-conocida casa, besa esos labios y abraza a ese chiquillo inteligente. Me hablaron de un pequeño demonio que crece a pasos agigantados y de llantos que brotan como palabras.

De olvidos que se extienden en una cama en la cual uno no se puede sentar. De una gallina que picotea, de una madre que se niega el aceptar el cariño que le tienen y de una amiga que guarda una moneda para seguir comiendo.

Me hablaron de millones de metáforas que brotan desde las descoloridas antigüedades de sueños de una vida completa, feliz y sin condiciones. De mimos insufribles, de un padre con un hijo postizo, de un profesor califa o de una práctica profesional que se transformó en karma.

Ayer me hablaron de un pasado que dejó de existir y de un mago que habla de lo podrido de su inteligencia y que se niega a olvidar. Me dijeron entre sollozos que no hay dinero para pagar sus propias culpas, de un veterinario y de vientos que dejaron de soplar.

Y esa voz, tras el teléfono, ruega el ser escuchada y no discutida por la otra oreja que escucha. Quiere volver a reír y también volver a soñar. Necesita con urgencia de un par de labios que le cuenten otra historia más bonita. Ella, necesita un sorbo de cerveza en un Pub refinado o ir al zoológico para descoyuntarse con los monos.

Dije que estaba con los ojos abiertos pero con la mirada absolutamente perdida. Tras eso, hubo silencio del otro lado...

Me gritaron que los sacrificios hechos, nunca habían sido celebrados y que el olor a muerte de ese romance es más fuerte que el perfume a flores. La pregunta ha hacerse es ¿Que importa si el tipo se baña, si huele a estiércol?

Rememorábamos un si fin de palabras, anhelos y desaciertos cuando y por fortuna me di cuenta que esa historia sigue siendo mía y el dejo de calamidades me ofusca, me engaña y me acobarda. Por fortuna no fui el culpable y esa voz que aún aparece en mis sueños descargó toda su batería en aquella plática...

Me reía con mi cigarro porque hablaba por el teléfono precisamente con la dueña de mi literatura y mi celular no paraba de sonar. Discutía con la que no me quiere como hombre y me llamaba la que si desea eso y mucho más.

El teléfono se apagó en el mejor momento...

jueves, marzo 08, 2007

Insomnes

Todo acabo a la mañana siguiente cuando a lo lejos aparecía esa luz. Eran los pacos que nos pedían nuestra identidad. Ellos me preguntaban cosas desordenadas emocionalmente, llenas de locuras expuestas en la noche anterior. Cuando las jóvenes promesas no significaban absolutamente nada. Momentos, cuando aparece un beso furioso y se te pone la nariz roja para sonreír.

Me preguntaron: ¿Me da la sensación que no te ríes mucho? no sé como explicarlo. Sé que vives a concho y lo disfrutas todo, pero eso de disfrutar sin mascaras, sin narices rojas... no sé. Pero te entiendo lo que me explicas.

Tuve mucho miedo al involucrar sentimiento con otra chica y sin darme cuenta, ella me decía querer mucho y me dejé llevar por eso. Además, la historia se repetía. Ella era como lo vivido antes. Como “La dama y el Vagabundo”. Como amar lo que es todo mío. Como la antigua Jessica que abandonaría todo por mí.

Yo volví a sentirme perdedor, entonces lo que hice fue irme pa´ dentro heavy. No hablaba, no salía. Lloré muchas veces; me encerré en lo único que me hacía escapar; en los libros y eso me hizo darme cuenta de otras historias.

Explícame eso, por favor, me dijeron. Es decir, me ponía en el personaje de cada uno de los libros fui el Principito, Juan Salvador Gaviota, Pablos, en fin... fui muchos, pero en realidad era yo.

Quería verla; soñaba con que apareciera abajo de mi casa y me dijera perdóname...

Hasta que en un momento ella sola volvió, me pidió conversar y yo le hice todas las preguntas que le hacía a los libros. Cuales eran esas preguntas, me dijo al instante.

Sentía que algo me faltaba. Eran los códigos que construimos juntos porque me enamoré de mi historia cuando debía enamorarme de mí. Me enamoré de una fantasía, cuando el universo me había puesto un montón de otras estrellas.

Quizás deba quererme un poco más. Por eso ahora todo lo que hago me lo cuestiono de sobre maneras y no es por inseguridad sino que simplemente para no cometer errores y no hacer daño.

Y eso te hace bien, volvieron a preguntar. Siento estar bloqueado con las mujeres porque no valgo lo que necesitan. Siento que con ella me proyecté mucho. La idealicé y eso no sé hace, dije y traté de desviar la conversación.

Tras eso, volví y dije que ahora, por ejemplo, lo que te estoy contando me ocurrió el reciente viernes. Salimos y una chica se emborrachó más de la cuenta. Fuimos varias personas, entonces ella se portó demasiado cariñosa y yo no hice nada. Nada. Todo el mundo, el lunes me preguntó lo clásico.

Sabes lo que hice realmente. Qué?, me dijo; la dejé acostada en su cama. Lo reconozco, la desvestí, le saqué la ropa, le puse su pijama, le dejé una nota explicándole y me fui a mi casa.

Me estas hueviando me dijo mirándome fijo a los ojos. El conserje al salir de su Departamento, me echo un chiste. El sábado tenía que arreglar todas esas miradas perdidas del día anterior así que fui a su casa y le conté.

Ella solamente me dijo “Muchas gracias”. Ahora te digo que sería bello ir con un cuchillo verde. ¿Con qué?, me preguntó algo confundida. Con un cuchillo verde, le dije como explicándole lo que no tiene explicación.

- Ahhh!, se sorprendió, te refieres a tu texto. Así es, señalé.

Honestamente le toqué cada uno de sus puntos de excitación; sé los conozco todos y eso no fue pericia mía, fue simplemente que ella me permitió hacerlo.

- ¿Y como fue eso?, me preguntó.
- Bailando, le dije.

Se sacó todas sus trancas en ese tema conmigo y el recordar su cara de "Caliente" y como se le enrojecía la barbilla y todo su rostro, fue muy loco porque ella en el condominio es la niña perfecta. Que más te puedo decir, esa es la historia.

- Agradezco la confianza amigo. Quizás no fue una casualidad, pero tú hiciste tu trabajo. Tarde o temprano, todo volverá a ser normal.

Luego de aquella conversación telefónica me reí de la historia. Jamás volvieron a reconocerse porque ella está felizmente casada y él trabaja en las noches.

jueves, marzo 01, 2007

Incondicional...


De fondo sonaba “Escalera al cielo” de Led Zepellin y esa frase me sonaba a uno de tantos otros argumentos que se pretenden argüir en la noche que manda a las debilidades. Puede que suene como un barato anuncio de besos aún más baratos. Quise creer todo.

La noche se prendía lentamente y el verano era el culpable. Esas minis cortas con piernas flacas y largas de todas esas promotoras de distintos productos me enseñaban y me decían que no era mi lugar. Había olor a gente linda.

Nunca supe el por qué me encontraba en ese lugar. Tal vez, seguía mis instintos por no estar solo, pues ya me había aburrido tener la tele prendida, mirar por la ventana, prender otro cigarro y esperar que cayera nuevamente un rayo.

Fue mejor cambiar la canción y poner otra peor. Una de esas que duelen por dentro. Una de aquellas que te recuerdan de cosas furiosas y sencillas. Una de esas que demuestran en donde estas parado, donde pisaste y a donde caminarás.

Pude haber subido a esa “escalera” que me llevaría a unas nubes. Desde esa ventana podría haber vigilado a todo el mundo. Reiría de las fantasías de otros. Humillaría a mis enemigos. Cuidaría a mi familia y me encontraría con muchos que ganaron esa corrida.

Hablaría con Kurt Cobain y le preguntaría que opina de su hija. Consumiríamos un poco de heroína y bebería unos tragos con Morrison y Hendrick. Coquetearía con Janis y Dios me castigaría por corromper a esos ángeles. No me cansaría de mirar a esos niños que le enseñan a escoger a sus amores. Fumigaría los pasos de muchos.

A Pinochet le preguntaría del porque de tanta muerte. Abrazaría a mi abuelo y esperaría a los que siguen. Les haría una fiesta de bienvenida a todos los barristas que han caído, sin importarme si son del Colo Colo o de la U. Tampoco si son de Izquierda o del otro lado. Festejaríamos por las pasiones.

Conversaría con los que hacen llover. Explotaría los salmos y me hundiría en besos con las diosas. Me haría invisible y husmearía en cada baño público. A la mañana siguiente me levantaría, seguiría escribiendo y esperándola.

Mis hijos lo merecen...

miércoles, febrero 21, 2007

Racconto de una noche


Desnuda, caliente y gozando cual actriz porno, así estaban mirando mis ojos, a la hermosa ejemplo de mujer que había conocido la noche anterior.

Supe que me llaman la atención las chicas buenas o puede ser que yo les llame la atención a ellas. Lo diferente; lo que es peligroso y no se controla fácilmente con un condón o un pastilla milagrosa.

Amo lo diferente a las cosas conocidas. Pero estoy claro que es sólo un personaje que existe en mi vida. Porque en lo contrario a esto, soy una ley y una buena humanidad. Una almohada que guarda secretos.

Un cura en confesión que tocaba música punk rock. Un anarquista que comía helados de frutas silvestres. Un chileno que se jactaba de su poderoso amor o un malabarista que hacía reír a sus niños.

Es loco el que dos personas como nosotros se hayan cruzado las historias y en algún momento, salió algo lindo. Algo que brillaba por luces propias como lo hace está ciudad llena de luces.

Actualmente eso es como una mentira porque de esa cara gozadora depende si volvemos a vernos.

Espero que sea luego, pues en un momento creí ser John Holmes.

jueves, febrero 15, 2007

Confesión a Martín


Ayer me decían: “Sabes, ya tengo la respuesta a esa pregunta hecha... ¿Porque ella?”

Es porque tengo ganas, porque no le he hecho caso a ninguno de los muchachos que me recomendó no verla más. Porque me gusta mucho, incluso cuando se transforma en una niña de 15 años...

Porque le miento a la gente, le digo que estoy bien, cuando en el fondo estoy hecho una mierda por no saber de ella...Porque me cago de onda cuando me introduce al dueño de sus sueños en mis momentos (hoy lo hizo 3 veces)...

Porque he buscado a "esa" persona por mucho tiempo y la encontré en ella. Porque extraño cada cosa dicha. Porque tengo ganas de sacarme la chucha por alguien. Porque quiero formar algo sincero y verdadero...

Porque no me niego a la posibilidad de equivocarme nuevamente. Porque la esperé impaciente, un tiempo largo. Porque todo lo que hago, es para molestarla y que eso me ayude a no desaparecer de su vida. Porque pienso en ella a cada rato y todo lo relaciono con su carne...

Porque hoy (el día de la ida a buscar), esperaba que no me llamaras para decirme "no vengas..." y además estaba seguro que me darías un besito, razón por la cual no me fumé ni un cigarrillo. Sé que no te gusta el olor a tabaco...

Porque es linda y me encanta pelear con ella. Porque me gusta su familia...

Porque siento incertidumbre, quiero experimentar. Porque he besado muchos labios y soy honesto, me gustan los suyos. Porque me atonta, me quita las palabras y me transformo en un niño chico que no coordina nada...

Porque extraño su cuerpo, sus manos, aquel amigo ombligo y su inseparables compañero lunar. Porque todo lo que le he dicho, es verdadero. Porque un día le odié con todas mis ganas y me dije "Hueón, porque lo haces, si no lo sientes". Porque quiero pertenecerle a alguien. Quiero que sea mi compañera...

Porque también quiero que me vean caminando con la niña más linda del barrio. Porque estoy aburrido de mentirme. Porque ya no quiero rechazarle más. Porque el blog me ayuda a decir todo lo que no me atrevo a decir, mirando a los ojos (o mejor dicho, mirándole a los ojos). Porque pasan y pasan los días y siento que no me deja hacer nada por ella...

Porque quiero ser el papá de su angelito, simplemente para tener permisos y verla todos los días...

Porque quizás, si el destino y mis ángeles me ayudan, algún día comparta una cerveza con su padre, mirando el fútbol en la TV...

Porque me gusta donde vive, me gusta su olor y la forma como escribe. Porque me gusta cuando se queda en silencio y me hace otorgar cosas. Porque se me nota en la cara. Porque ya no me acuerdo de la última vez que le dije adiós. Porque simplemente, aún la quiero mucho. Porque quiero que confíe en mí, igual como lo hicieron los personajes de la película “Titanic”...

Porque me acerco a su lado y en ocasiones me disfrazo de enemigo. Porque ocupa el perfume y el reloj que le ofrecí en señal de amor. Porque le busco en la calle. Porque hoy mi abuela enferma esperaba que la visitara y ella esperaba a que la fuera a buscar al trabajo, y pude hacer las dos cosas. Porque odio hablar por chat con ella; le prefiero a mi lado...

Porque me faltaron cosas por hacer. Porque le debo mil helados. Porque busco pretextos para verla. Porque si tengo que pelear con alguien para conseguir su amor, lo voy a hacer. Porque quiero que conozca a mis hijos, quiero que los vea en la maternidad, que se los lleve la matrona y los bese recostada en la camilla...

Porque me invitó a su vida a compartir cosas... Porque quiero que sea mi compañera, mi amiga y mi cómplice... Porque sé que me quiere un poquito. Porque quiero volver a la Argentina, pero tomado de su mano, y presentarle a los amigos que quedaron allí...

Porque le extraño. Porque es como la maldita cocaína, que le pide al consumidor un poco más. Porque quiero por última vez, dejar de escribir sobre cosas "añejas"...

Porque sigo teniendo dos mil pesos en los bolsillos y, con esa plata la haré comer toda la vida. Porque canto pensando que está a mi lado. Porque me enamoré de ella como de ninguna. Porque también cuando estoy a su lado, huelo a papas fritas...

Porque se me han acabado las excusas para juntarnos. Porque Santiago tiene pocas áreas verdes, el recorrido se acabará luego. Porque conocí los celos gracias a ella. Porque veo más allá del horizonte y me sigue apareciendo, en todos lados. Porque un día la vida le golpeará la puerta y le reclamará por haberme dejado marchar...

Porque le pedirá explicaciones por sus propias penas. Porque quiero dormir con ella, tranquilos. Porque quiero hacerme cargo de su dolor. Porque no exijo nada. Porque la vida tiene colores y se los quiero enseñar...

Porque acepté todo, como venía. Porque me estoy despidiendo y porque no me atrevo a decirle “Nos vemos...”

Tras esa declaración, mi amigo Martín se quedó esperando el silencio. Yo serví un vaso más de cerveza y le dije:

- ¡Paciencia amigo, puede que levante la cabeza y te vea!